sábado, 4 de enero de 2014
Querido diario
Hace muchos años que no escribo y me han pasado miles de cosas. La última vez que escribí, escribí con lágrimas en los ojos por mi difunto antiguo esposo.. Pero ahora todo a cambiado. Días después de la muerte de Layo, apareció un joven muy opuesto llamado Edipo, hijo de los reyes de Corinto. Rehíce mi vida con él, me casé y hemos tenido juntos cuatro hijos. Los cuales, ellos me han dado la vida otra vez, tanto mis hijos como mi marido. Es un buen rey, aunque a veces se cabrea demasiado con las cosas o se las toma muy en serio. Pero aún así estoy muy feliz con él. Nuestros hijos son dos varones y dos hembras, muy preciosos por cierto. Me gustaría poder demostrar su belleza, pero por razones personales no puedo. Tengo una anécdota muy divertida que os puedo contar diario.. Estábamos celebrando el cumpleaños de nuestra hija pequeña, cuando a Edipo sin querer se le cayó el regalo que teníamos pensado regalarle por la ventana de nuestro palacio.. Él se disculpó con su hija, pero Creonte, lo recogió y gracias a los dioses, el regalo no estaba roto, ni tenía un solo rasguño. Nuestra hija se pensaba que ya no tenía regalo, pero cuando lo vio se le puso una cara de felicidad... Nunca había visto una cara así..
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